El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que decidirá “muy pronto” qué empresas petroleras podrán operar en Venezuela tras el restablecimiento de la normalidad en el país, durante una reunión con ejecutivos de compañías del sector en la Casa Blanca, como Exxon, ConocoPhillips, Chevron, Repsol, Eni, Trafigura y Shell, entre otras. Sin embargo, las empresas no se comprometieron aún con el plan, en el que todavía no hallan un marco adecuado para sus inversiones.
Por qué es importante: en un giro diplomático y comercial, las compañías petroleras ya no negociarán con Caracas, sino directamente con el gobierno estadounidense para acceder al crudo venezolano. Trump sostiene que este cambio beneficiará “enormemente” al pueblo estadounidense.
Entre líneas: el movimiento tiene un fuerte componente geopolítico. Trump busca desplazar la influencia de otras potencias en la región y ha afirmado que “ahora mismo” ve a Venezuela como “un aliado”.
- “No queremos que esté Rusia allí. No queremos que esté China allí”, afirmó el mandatario durante la reunión.
- Trump aseguró que la relación actual con la gente y quienes gobiernan en Venezuela es “extremadamente buena”.
- En un tono más agresivo, el mandatario advirtió a las empresas que si no desean invertir, tiene a “otras 25 compañías en lista de espera” dispuestas a ocupar su lugar.
El panorama general: el plan busca revitalizar la infraestructura energética de Venezuela, la cual se encuentra deteriorada tras décadas de crisis.
- Se espera que las empresas estadounidenses inviertan al menos USD 100.000 millones de su propio capital.
- Trump aclaró que las compañías no requieren financiamiento federal, sino la “protección y seguridad” del gobierno de EE. UU. para operar en territorio venezolano.
- Venezuela ha acordado comenzar a refinar y vender hasta 50 millones de barriles de petróleo crudo de forma inmediata e indefinida.
- El plan contemplaría que los recursos derivados de esta operación petrolera pasen directamente a Washington (sin pasar por Caracas), que cualquier disputa legal se defina en tribunales de EE. UU. o internacionales, y que se elimine la obligatoriedad de que la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) sea el socio mayoritario.
Las reacciones: A pesar de las promesas de Trump, los ejecutivos temen que un cambio de administración en EE. UU. en el futuro o un nuevo giro político en Venezuela deje sus inversiones en el aire. ExxonMobil ha insistido en que «las leyes de un país no pueden depender de la voluntad de un solo presidente». Aún así hubo algo de pragmatismo.
- Darren Woods, presidente de ExxonMobil, ha sido el más crítico. Calificó a Venezuela como “no invertible” (uninvestable) por ahora. Exigió cambios profundos en las leyes de hidrocarburos y en el sistema judicial venezolanos antes de comprometer capital y recordó que su empresa ya fue expropiada dos veces en ese país.
- El CEO de ConocoPhillips, Ryan Lance, ha sido muy claro: su prioridad no es solo invertir, sino recuperar los 12.000 millones de dólares que el estado venezolano les debe por las expropiaciones de 2007 y que ahora pretende cobrarlos con la subasta de Citgo, filial de Pdvsa en EE. UU. “Estamos listos para movernos rápido si el campo de juego está nivelado y nuestras reclamaciones pasadas son atendidas”, sugirió.
- En una línea similar se movió la española Repsol. Su CEO, Josu Jon Imaz, indicó que la compañía está preparada para triplicar su producción en Venezuela, siempre y cuando se establezca un marco regulatorio adecuado y estable.
- Chevron, la única compañía estadounidense que opera en Venezuela, fue más pragmática. El vicepresidente de la petrolera, Mark Nelson, dijo que la compañía está en una posición única para aumentar la producción en un 50 por ciento adicional en los próximos dos años.
Bajo la lupa: la preocupación se cierne los productores estadounidenses de petróleo de esquisto (shale, procedente del fracking), que han señalado que la estrategia de Trump podría reducir el precio internacional del crudo, lo que haría que dejaran de ver rentabilidad en su operación, teniendo muchos proyectos de shale necesitan un precio superior a los 65 dólares por barril para ser rentables.
- Según Financial Times, el descontento está creciendo entre estos productores: “Esta administración nos está penalizando de nuevo», dijo un alto ejecutivo de uno de los principales grupos de la industria, calificando los planes de la Casa Blanca como “contrarios a los intereses de los productores estadounidenses”.
- La Administración de Información de Energía pronostica que la producción de EE. UU., actualmente en niveles récord (aunque dependiente en gran medida del fracking), disminuirá en aproximadamente 100 barriles por día en 2026, marcando la primera disminución anual desde la pandemia.
- El plan Trump ha deteriorado las relaciones con la industria petrolera de Texas, que venía afectada por la posición de la administración sobre los precios bajos en el petróleo. El descontento en el sector, que había apoyado el regreso de Trump a la Casa Blanca, refleja, señala el Financial Times, una creciente frustración dentro del movimiento MAGA, acusando al presidente de apartarse del principio de “Estados Unidos primero”.
