El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Ambiente, oficializó un plan de choque para frenar la expansión descontrolada de los hipopótamos (Hippopotamus amphibius) en el Magdalena Medio, estableciendo por primera vez un protocolo de eutanasia para aproximadamente 80 individuos.
Por qué importa: esta especie exótica invasora representa una amenaza crítica para la biodiversidad de Colombia, afectando directamente la calidad del agua y poniendo en riesgo de extinción a especies nativas como el manatí y la tortuga de río. Sin intervención, la población actual de unos 200 ejemplares podría escalar a 1.000 para el año 2035.
El panorama general: tras décadas de inacción, el MinAmbiente destinará COP 7.200 millones del Fondo para la Vida y la Biodiversidad para ejecutar esta medida técnica. La decisión surge tras el fracaso de las gestiones diplomáticas para trasladar a los animales a otros países.
La clave: las razones por las que el llamado del gobierno colombiano a otros países para trasladar a los hipopótamos han fracasado por varias motivaciones:
- Los animales descienden de solo cuatro ejemplares (pobreza genética) traídos ilegalmente a Colombia por Pablo Escobar en los años 80, lo que ha generado una endogamia severa.
- Se han documentado deformaciones físicas, como alteraciones en la trompa y la boca, lo que genera resistencia en santuarios internacionales para recibirlos.
- Países como México, Filipinas, Perú e India (entre otros) rechazaron o dejaron en silencio las solicitudes debido a restricciones legales y los altos costos de manutención.
Siguiendo la noticia: el protocolo contempla un par de modalidades de eutanasia ética:
- Mediante aislamiento, ceba, sedación y administración de fármacos letales.
- Un disparo con rifle por un tirador certificado, aplicado en casos donde la vía química no sea viable por logística o acceso.
- Los cadáveres serán enterrados in situ bajo rigurosos estándares de bioseguridad para evitar la contaminación de acuíferos.
Entre líneas: realizar este procedimiento no es económico. Se estima que el costo por cada animal asciende a los 50 millones de pesos (unos 14.000 dólares), sumando gastos de equipo técnico, medicamentos y disposición final.
La otra cara: ambientalistas proponen alternativas menos violentas, como la reubicación de 100 ejemplares en el santuario Vantara en India y la esterilización del resto en Colombia, que no han sido viabilizadas por el ministerio. Por otro lado, críticos del sector zoológico califican el término eutanasia ética como un eufemismo para suavizar lo que consideran un sacrificio de animales sanos por razones políticas.
Lo que sigue:
- 15 de junio de 2026: firma de convenios con las corporaciones autónomas regionales (CAR).
- Segundo semestre de 2026: inicio de la implementación de las medidas de control poblacional.
