Operario sirviendo piezas de pollo frito en restaurante de Frisby.
Operario sirviendo piezas de pollo frito en restaurante de Frisby. Crédito: DIvulgada / Frisby

El gigante colombiano Frisby S.A. BIC, con casi 50 años de trayectoria, enfrenta un desmantelamiento administrativo de su identidad en España y la Unión Europea (UE). No es solo una disputa de nombres, es el colapso de un activo intangible por falta de uso real, transformando una marca de protección en una barrera a la libre competencia.

Por qué importa: en el mercado europeo, la propiedad intelectual no es un derecho estático de quien lo tiene primero, sino de quien lo usa efectivamente. La inactividad comercial de Frisby Colombia en ultramar convirtió sus registros en activos fantasma, permitiendo que una sociedad local, Frisby España S.L., tenga ahora la oportunidad de capturar un mercado cautivo.

El dato: más allá del error administrativo, este caso ilustra cómo un registro inactivo pasa de ser un escudo a una vulnerabilidad económica, que en este caso le puede costar EUR 500.000 a la firma colombiana.

  • Frisby España ya reclama esta indemnización por el tiempo que sus operaciones fueron frenadas por medidas cautelares previas solicitadas por la firma colombiana.
  • La justicia europea ahora penaliza la “reserva estratégica” de marcas que no sirven a los consumidores, calificando la inactividad como un obstáculo para el mercado.

Lo que está pasando:

  • En España: La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) notificó el 23 de abril de 2026 la caducidad de tres registros clave (“Frisby” y “Frisby Pollo Frito”) que databan de 2001.
  • En la UE: La EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea) falló en primera instancia a favor de la empresa española, validando la extinción de derechos por ausencia de uso comprobado durante más de cinco años.
  • El ultimátum: Frisby Colombia tiene un plazo máximo de 60 días para presentar pruebas de uso efectivo en territorio europeo o su marca gráfica será revocada en su totalidad.

Entre líneas: el sistema de la UE se basa en el principio del primer solicitante, pero este derecho caduca si no se ejerce comercialmente. Frisby España ha aprovechado esta ventana de oportunidad legal no solo para registrar el nombre, sino para adoptar elementos visuales similares (colores y mascotas), argumentando que su intención es llenar el vacío gastronómico sudamericano en Europa.

La línea final: para las empresas latinoamericanas, este revés es un aviso de que la territorialidad es absoluta. Sin una estrategia de operación física, los registros históricos son insuficientes para detener a competidores locales que sí demuestren actividad comercial.