El ministro del Interior, Armando Benedetti, anunció que “por instrucción directa del presidente Gustavo Petro” el Gobierno nacional liderará una megarreconstrucción del Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz.
El anuncio ocurre meses de deterioro bajo control del Estado, así como el colapso de dos concesiones privadas, mientras escala la tensión política con la Alcaldía de Barranquilla, que reclama la administración de la terminal en un año electoral clave.
Por qué importa: la terminal aérea es el eje logístico de Barranquilla, pero hoy presenta fallas críticas en climatización, baños, salas de espera y manejo de equipajes. El Gobierno proyecta inversiones superiores a los COP 150.000 millones hasta 2026, pero la ejecución de las obras actuales es de apenas un 6 por ciento.
- El anuncio se produce luego de que la Procuraduría exigió explicaciones a la Aeronáutica Civil por el estado del aeropuerto Cortissoz.
Las dos caras:
- La ofensiva de Char: el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, solicitó formalmente en febrero pasado que la Aerocivil entregue la administración del aeropuerto a la ciudad, argumentando que el estado de la terminal daña la imagen de la capital del Atlántico.
- La apuesta de Benedetti: al asumir el liderazgo de este proyecto, ministro se posiciona en el territorio de su principal rival político. Benedetti ha admitido sus ganas de aspirar a la Alcaldía de Barranquilla, señalando que en la ciudad “todo está muy monopolizado” por la Casa Char.
El panorama completo: la historia reciente del Cortissoz es una de fracasos administrativos. Dos concesiones privadas previas —Sociedad Aeropuertos del Caribe S.A. (ACSA) y el Grupo Aeroportuario del Caribe— terminaron de forma prematura debido a gestiones deficientes, obligando a la Aerocivil a reasumir el control en septiembre de 2024.
- Inversión actual: la Aerocivil tiene previstos COP 198.024 millones entre 2024 y 2026 para funcionamiento y mejoras.
- La alternativa privada: existe la Iniciativa Privada (IP) Puerta de Oro en fase de estructuración que propone una inversión propia de COP 3,1 billones sin recursos públicos.
Entre líneas: El anuncio de una megarreconstrucción a pocos meses de que termine el actual mandato presidencial y en plena política, con vista a mediano plazo en la política local despierta dudas sobre la viabilidad técnica frente a la intención política.
Mientras la Alcaldía insiste en que Barranquilla tiene la capacidad técnica para manejar su propio hub, el Gobierno nacional se juega su legitimidad en el Caribe intentando rescatar una infraestructura mal calificada por sus propios usuarios.
