Vehículos recargan combustible en estación de servicio de EE. UU.
Vehículos recargan combustible en estación de servicio de EE. UU. Crédito: Alí Alcántara / Pexels

La inflación en Estados Unidos alcanzó el 3,8 por ciento anual en abril de 2026, impulsada por un choque petrolero derivado del conflicto con Irán que superó las expectativas del mercado.

  • Este repunte interrumpe la tendencia de normalización de precios y obliga a la Reserva Federal a mantener tasas de interés elevadas.
  • Ello fortalece al dólar a nivel global y puede encarecer las importaciones críticas para la canasta familiar y la industria en Colombia.

Por qué importa: la aceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC) al 3,8 por ciento anual en abril de 2026 desinfla las esperanzas de un recorte pronto en las tasas de interés de la Reserva Federal (FED).

  • Para Colombia, esto significa una presión persistente de devaluación del peso y un costo de endeudamiento externo más alto, limitando el margen del Banco de la República para flexibilizar la política monetaria nacional.

El panorama general: el precio de la energía constituye el principal motor de este incremento, con un salto anual del 17,9 por ciento en este rubro. La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán disparó el precio de la gasolina por encima de los USD 1,06 por litro (USD 4 por galón) por primera vez en tres años.

  • Por primera vez en tres años la inflación superó el crecimiento de los salarios en Estados Unidos, erosionando el consumo real en la mayor economía del mundo.

Entre líneas: los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales muestran que la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, también se resiste a bajar y se ubicó en el 2,8 por ciento interanual. La persistencia en sectores como los servicios de transporte (4,3 por ciento) y el alojamiento (3,3 por ciento) sugiere que las presiones inflacionarias ya no solo dependen del crudo, sino que presentan una inercia interna preocupante.

En contexto: Colombia recibe este impacto en un momento de vulnerabilidad en los precios de los alimentos, que ya crecen por encima del 6 por ciento anual a pesar de la fortaleza previa del peso. Un dólar más fuerte encarece insumos esenciales como los fertilizantes y la maquinaria industrial importada desde Estados Unidos, lo que tiene el potencial de impactar la canasta básica para los hogares de menores ingresos.

Lo que viene: el mercado de futuros ya ajusta sus proyecciones y descuenta que las tasas de la FED permanecerán en niveles restrictivos por más tiempo. En Colombia, los empresarios deben prepararse para una volatilidad cambiaria prolongada y revisar sus estructuras de costos en USD, mientras que el país enfrenta un desafío mayor para cumplir sus metas de inflación en un entorno de financiamiento externo más costoso.