Centros meteorológicos proyectan un evento climático extremo para finales de 2026 que pone en jaque la seguridad energética y la estabilidad de precios en Colombia, con efectos especialmente que ya se sienten con rigor en la región Caribe.
Por qué importa: el fenómeno climático amenaza con disparar la inflación de alimentos y forzar un racionamiento de energía eléctrica si el país no eleva el nivel de sus embalses antes de septiembre de 2026.
- La economía enfrenta un riesgo de desaceleración en los sectores agropecuario y energético, que podrían reducir su crecimiento anual en 0,3 puntos porcentuales cada uno, según Corficolombiana
El panorama general: un Superniño ocurre cuando la anomalía de temperatura superficial en el océano Pacífico central alcanza o supera los 2 °C por encima del promedio.
- Los modelos climáticos internacionales, incluidos los de la NOAA y el Ecmwf, proyectan un pico de calentamiento de hasta 3,0 °C para el ciclo 2026-2027, niveles que superan los eventos más intensos registrados desde 1950.
- Colombia enfrenta una probabilidad superior al 90 por ciento de que este fenómeno se consolide en el segundo semestre del año.
Entre líneas: la crisis de los embalses y la infraestructura de gas centran la preocupación.
- Colombia genera aproximadamente el 66 por ciento de su electricidad a partir de fuentes hídricas.
- Los embalses registran actualmente niveles del 64 por ciento, pero XM, el operador del sistema, advierte que deben alcanzar el 80 por ciento antes de agosto para evitar apagones.
- El sector energético presenta un rezago estructural: de los 4.475 megavatios de nueva generación previstos para 2026, menos de 300 megavatios operan actualmente.
En contexto: eventos previos de gran intensidad, como los de 1997-1998 y 2015-2016, causaron pérdidas económicas globales superiores a los USD 30.000 millones. En la región Caribe, departamentos como Atlántico, Bolívar, Cesar y La Guajira ya experimentan temperaturas extremas y una disminución crítica de caudales hídricos, lo que eleva el riesgo de incendios forestales y desabastecimiento de agua potable.
Lo que dicen: Ghisliane Echeverry Prieto, directora del Ideam, señaló que «ya tenemos una certeza de que el fenómeno se va a dar en el segundo semestre de 2026 y va a ser más intenso que el de 2024».
Lo que viene: el Gobierno Nacional activó una hoja de ruta con 50 acciones de emergencia.
- Medidas energéticas: el Ministerio de Minas y Energía emitió lineamientos para que las entidades públicas implementen teletrabajo y reduzcan el consumo eléctrico.
- Abastecimiento de gas: la planta de regasificación SPEC adelantó sus labores de mantenimiento para julio, evitando que coincidan con el pico de la sequía y garantizando el suministro para las plantas térmicas.
- Emergencia hídrica: la Ungrd, mediante la Circular 028 de 2026, instó a alcaldes y gobernadores a priorizar planes de contingencia contra el desabastecimiento de agua y el manejo de incendios en zonas de alta vulnerabilidad.
Sí, pero…: surge una tensión institucional por el Decreto 0177 de 2026, que otorga al Ministerio de Ambiente funciones en la gestión de embalses hidroeléctricos. Exministros y organismos de control como la Contraloría General advierten que modificar la operación técnica de los embalses sin el rigor de XM genera riesgos operativos adicionales para el sistema interconectado nacional y podría provocar incumplimientos contractuales.
