El estallido del conflicto en Medio Oriente el pasado 28 de febrero descarriló la recuperación económica mundial, indicando al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a analistas un camino de recortes en sus previsiones de crecimiento.
Por qué es importante: el mundo, que apenas superaba las secuelas de la pandemia y la guerra en Ucrania, enfrenta ahora un choque energético y logístico en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 25 por ciento del flujo global de hidrocarburos.
Las cifras clave:
- 3,1 por ciento es el nuevo pronóstico de crecimiento global para 2026 (una rebaja de 0,2 a 0,5 puntos porcentuales respecto a enero).
- 4,4 por ciento es la nueva expectativa de inflación mundial para este año, impulsada por el encarecimiento de la energía y los fertilizantes.
- Entre USD 120-130 está el precio del barril de petróleo Brent, con riesgos de alcanzar los USD 180 en escenarios de conflicto prolongado.
Entre líneas: el impacto es profundamente asimétrico y redefine el orden global.
- El gran perdedor: la Eurozona sufre una recaída estagflacionaria. Se espera que el crecimiento caiga entre 0,8 y 1,1 por ciento, con Alemania e Italia especialmente vulnerables por su dependencia de las importaciones energéticas.
- Resiliencia en EE. UU.: si bien su crecimiento se revisó a la baja (2,1 – 2,3 por ciento), su estatus como exportador neto de energía amortigua el golpe. Aún así confianza del consumidor flaquea por el alza de la gasolina.
- El ganador inesperado: Rusia. los altos precios del crudo y un alivio temporal de sanciones han mejorado su perspectiva de crecimiento al 1,1 por ciento.
- Países en triple déficit: economías como Egipto, Pakistán y Bangladesh enfrentan riesgos de recesión aguda debido a sus déficits fiscales, de cuenta corriente y energéticos.
El riesgo real: si el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado más de tres meses, el Producto Interno Bruto (PIB) mundial podría caer al 2 por ciento, rozando una recesión global similar a la de 2008 o la pandemia.
Lo que sigue: los bancos centrales están en una encrucijada. Mientras el FMI recomienda cautela, se espera que la Reserva Federal de EE. UU. mantenga las tasas elevadas hasta 2027 y el Banco Central Europeo realice alzas preventivas para anclar las expectativas de inflación.
