A 20 meses de su intervención, Air-e enfrenta un riesgo inminente de racionamiento en el Caribe debido a la llegada de un Superniño y una demanda energética récord. La situación se complica con una demanda internacional de USD 198 millones por parte de la firma española Termocandelaria Power S.A., mientras el sistema eléctrico nacional lidia con deudas acumuladas que superan los COP 2,1 billones.

Por qué importa: la fragilidad de Air-e, que atiende al 12 por ciento de la demanda nacional (los departamentos de Atlántico, Magdalena y La Guajira), pone en riesgo la estabilidad del mercado de energía mayorista. Un colapso financiero del operador podría generar un efecto dominó que comprometa la liquidez de generadores y comercializadores en todo el país.

El panorama general: la compañía registra una deuda con el sector eléctrico que oscila entre COP 2,1 billones y COP 3,9 billones. Pese a que la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios asumió el control en septiembre de 2024, el pasivo ha crecido desde los COP 530.265 millones iniciales.

Entre líneas: el sistema ya presenta señales de agotamiento técnico. El sindicato Sintraelecol Atlántico informó sobrecargas en subestaciones críticas como Cordialidad y 20 de Julio, en Barranquilla. El pasado 14 de mayo, la empresa alcanzó su mayor consumo histórico con 35,7 GWh debido a las altas temperaturas en la región.

En contexto: la intervención estatal no ha logrado estabilizar la operación tras el paso de cinco interventores diferentes. El proceso, que desde enero de 2025 se orientó formalmente hacia la liquidación ante el deterioro de los indicadores financieros, sigue sin recibir la inyección de capital necesaria.

Consecuencias para los usuarios: la comunidad de Galapa (Atlántico) —así como ocurre con otros sectores del Caribe atendidos por Air-e— enfrentan cortes de energía de hasta 14 horas, lo que ha provocado bloqueos y quemas en vías principales como la Cordialidad.

  • El Gobierno propuso una sobretasa transitoria de COP 8 por kilovatio-hora para usuarios de estratos 4, 5 y 6 para intentar cubrir el déficit, aunque gremios como Asocodis consideran que la medida no resuelve el problema estructural.

Lo que viene: el Ideam advierte una probabilidad del 61 por ciento de que se configure un Superniño entre mayo y julio de 2026, lo que elevaría las temperaturas hasta los 42 grados centígrados y por ende, los circuitos eléctricos colapsarían ante las necesidades de refrigeración.

  • Paralelamente, el Estado colombiano deberá responder ante el Ciadi por la demanda de Termocandelaria Power S.A., que alega falta de trato justo y medidas regulatorias arbitrarias.

Lo que dicen:

  • «Su eventual colapso financiero [en referencia a Air-e] tendría efectos sistémicos severos sobre la cadena de pagos del Mercado de Energía Mayorista», advirtió XM, operador del sistema eléctrico nacional.
  • «La intervención no puede convertirse en un simple relevo burocrático donde salen unos funcionarios y entran otros sin estabilizar a la compañía», señaló la subdirectiva Atlántico de Sntraelecol.
  • «Acudir al Ciadi es una decisión que tomamos para proteger nuestra inversión y buscar una solución justa», explicó Eduardo Damián Villarreal, presidente de Termocandelaria Power S.A..
  • «A Colombia se le agota el tiempo para prepararse para el fenómeno de El Niño», afirmó Camilo Sánchez Ortega, presidente de Andesco.
  • «No se trata de un problema aislado de una comercializadora de la Costa Caribe, sino de una situación que podría convertirse en una crisis energética nacional», afirmó José David Name, senador de la República.