En el punto más álgido del enfrentamiento verbal entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, una llamada de cerca de una hora entre ambos parece haber aligerado de momento las tensiones entre los dos países e, incluso, habría dado paso a la –previamente– insospechada visita del mandatario colombiano a la Casa Blanca próximamente.
El cuadro completo: luego del breve asalto en la madrugada del sábado a varias instalaciones castrenses, tras el que un comando militar estadounidense capturó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, las tensiones entre Washington y Bogotá escalaron aún más tras meses de desaveniencias. Mientras Trump dejó entrever que Petro podría ser el próximo aprehendido y derrocado (ya venía acusándolo de narcotraficante), el mandatario colombiano había criticado duramente la intervención militar extranjera en Caracas y se aprestaba a liderar una protesta en las calles de la capital colombiana.
La operación estadounidense dejó muertos al menos a 23 oficiales de las fuerzas armadas venezolanas y a otros 32 efectivos cubanos que hacían parte de la guardia pretoriana de Maduro.
El desarrollo: ambos mandatarios conversaron telefónicamente durante más de una hora, tras lo que Trump dejó saber en sus redes sociales que que había sido un “gran honor” hablar con Petro. Dijo que colombiano lo había “llamado para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido”.
El mandatario estadounidense anunció que espera encontrarse con Petro en el futuro cercano. “Se están realizando arreglos entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia. La reunión se llevará a cabo en la Casa Blanca”.
La respuesta: “Si es para hablar yo voy donde sea”, dijo el presidente Petro al intervenir este miércoles, en la Plaza de Bolívar de Bogotá, durante la movilización que había convocado. Bromeó con que tenía un discurso preparado para la ocasión, pero que ahora le tocaba cambiarlo por otro. Contó que por cuenta de lo que denominó sectarismo político “llegaron a convencer a Trump de que yo tenía fábricas de cocaína” y “le dijeron que yo era un testaferro de Maduro”.
Petro reveló que había conversado también con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez y que la había invitado a Colombia. “Queremos establecer un diálogo tripartito y ojalá mundial para establecer el orden en Venezuela”, dijo.

Tras bambalinas: el diario El País destacó que la llamada entre ambos gobernantes se dio tras meses de un trabajo diplomático delicado que incluyó a la canciller, al procurador general, políticos, empresarios y otras personas de máxima confianza. Una labor entre el secreto y la filigrana para lograr una tregua entre los explosivos carácteres de Petro y Trump.
