La Alcaldía de Barranquilla ha oficializado su intención de “asumir la operación, mantenimiento y culminación de las obras” del Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz, argumentando que el estado actual de la terminal genera una “impresión desfavorable” entre las tres millones de personas que mueve al año y frena la competitividad de la ciudad.
Por qué es importante: el aeropuerto es la puerta de entrada de la ciudad, pero hoy ofrece una mala experiencia que incomoda a turistas y empresarios. La propuesta del Distrito, a grandes rasgos, es esta:
- El alcalde Alejandro Char Chaljub solicitó al Ministerio de Transporte y a la Aeronáutica Civil la entrega de la adminisraición terminal bajo el modelo de descentralización aeroportuaria, amparado en el artículo 48 de la Ley 105 de 1993.
- La ciudad busca administrar la infraestructura de servicios en tierra (locales comerciales, baños, climatización, maleteros, escaleras eléctricas, entre otros) y mantenimiento. El control del tráfico aéreo permanecerá en manos de la Aerocivil.
El contexto: la petición no nace en el vacío. Barranquilla suma más de 20 años de problemática en su infraestructura aeroportuaria debido a dos concesiones fallidas, paradójicamente pertenecientes en su mayoría a empresarios locales:
- ACSA (1997-2012): terminó con obras de modernización que nunca se ejecutaron y una deuda por COP 147.000 millones con el Estado a 2025, según la Aerocivil. El 40 por ciento es de la española AENA y el socio mayoritario es Aeropuerto de Barranquilla S.A., donde tienen asiento la Cámara de Comercio (mayoritario), el Comité Intergremial, Probarranquilla y Fenalco, así como empresas como Promigas, Gases del Caribe, Cannon, Granabastos, Zona Franca de Barranquilla, Sociedad Portuaria Regional, Argos, Corficolombiana (absorbente de Cofinorte) y Terpel, entre otros inversionistas, destacando el exministro Guido Nule.
- Grupo Aeroportuario del Caribe (2015-2023): un tribunal de arbitramento liquidó el contrato de manera anticipada tras años de retrasos, obras inconclusas y un pleito jurídico donde el concesionario alegó impactos por la pandemia. Sus integrantes eran Valores y Contratos-Valorcon (vinculada a la familia Gerlein), Equipo Universal S.A. (a las familias Herrera, Montoya y Navarro) y el minoritario Inversiones Millenium Azipo (de otros empresarios de la ciudad).
Entre líneas: bajo la administración pública de la Aerocivil, el Cortissoz carece de la flexibilidad comercial para negociar tasas aeroportuarias que atraigan aerolíneas internacionales, algo que los aeropuertos concesionados sí pueden hacer para competir. Hay puntos críticos:
- El avance de modernización de la terminal de pasajeros registra un retraso crítico, con equipos como ascensores y aires acondicionados comprados pero sin instalar.
- Los usuarios denuncian inundaciones en salas, falta de baterías sanitarias y un sistema de aire acondicionado obsoleto.
- El Gobierno Nacional recientemente aprobó vigencias futuras por COP 150.000 millones para terminar obras clave como la sala de maletas nacional y el muelle internacional. Si se transfiere la administración hay riesgo de que se enreden los recursos.
El cuadro general: Barranquilla tiene el reto de contar con un aeropuerto de talla mundial: nada más en el Carnaval de 2026 llegaron vía aérea 110.000 visitantes, según la Alcaldía. La ciudad, según ha dicho Char, ya alberga diversos eventos de alto nivel en ámbitos empresarial, académico, gastronómico, deportivo y cultural. Incluso aspira a ser una de las paradas de la Fórmula 1.
- Mientras el Distrito busca un convenio administrativo, el Gobierno Nacional puede optar por que la Aerocivil mantenga la administración del aeropuerto o que exista una iniciativa privada para una nueva Asociación Público-Privada (APP) que asuma la terminal a largo plazo.
- La Alcaldía ofreció, en caso de que se acepte su ofrecimiento, que la Aerocivil mantenga la posibilidad de adoptar las medidas necesarias para asegurar la prestación del servicio, “incluyendo la asunción directa cuando proceda”.
Lo que dicen: el grupo Veeduría Ciudadana, conformado por la Cámara de Comercio de Barranquilla, la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI Norte), el Comité Intergremial del Atlántico, la Sociedad de Ingenieros del Atlántico, y la Asociación Cívica Por Amor a Barranquilla, declaró que la solicitud del alcalde Char es “válida” y que es es “legítimo“ el interés de la Alcaldía de asumir la operación del Cortissoz.
Qué sigue: Se espera la conformación de mesas técnicas entre la Alcaldía, la Aerocivil y la ANI para evaluar la viabilidad jurídica y financiera de entregarle el mando de la terminal al Distrito.
